LOGROS EVOLUTIVOS: LA CONSTRUCCIÓN DEL SER HUMANO.

ÚLTIMOS HALLAZGOS EN EVOLUCIÓN HUMANA.

ÚLTIMOS HALLAZGOS EN EVOLUCIÓN HUMANA.

Hasta hace poco más de una década, se pensaba que la evolución del ser humano era lineal desde los antecesores pre-humanos (la idea “el hombre desciende del mono”), con una serie de especies intermedias en las cuales iban mezcladas las características simiescas con las humanas, en un gradiente desde mayor proporción no homínida y menor proporción homínida hasta llegar a Homo sapiens, siendo este momento, además, relativamente reciente, cuando el “hombre de Cro-Magnon”.

Sin embargo, en los últimos años se han ido haciendo una serie de descubrimientos que desde mi punto de vista, introducen los siguientes aspectos en el proceso de antropogénesis (es el conjunto de procesos que tienen lugar en la formación de la especie humana):

-La evolución no es lineal, sino un proceso ramificado.

-La antropogénesis dio comienzo hace mucho más tiempo del que se pensaba, como mínimo 6.5 o 7 millones de años.

-Los procesos de hominización y de humanización se han producido de manera conjunta.

-Hay muchas más especies de homínidos.

-Características netamente humanas se encuentran mucho antes de lo que se creía, incluso en especies diferentes al sapiens.

En el año 2001 se produce el descubrimiento de Orrorin tugenensis, por los paleantropólogos Brigitte Senut y Martin Pickford, en Kenia, en estratos de hace seis millones de años. Esta especie tenía una altura de 140 cm, y caninos reducidos, y lo más sorprendente, caminaba erguido como nosotros.

Ese mismo año, en una localidad de Tchad se descubren los restos de otra nueva especie, Sahelanthropus tchadensis, por parte del científico Michel Brunet, quien bautizó al individuo encontrado como “Toumai”, con una capacidad craneana de 350 centímetros cúbicos (como los chimpancés). Lo revolucionario de este hallazgo fue que Toumai tenía una locomoción bípeda y su antigüedad era entre seis y siete millones de años. Y vivió en un ecosistema de selva cerrada, lejos de los espacios abiertos de las sabanas que, supuestamente habrían propiciado la primera característica humana, el bipedismo, según se pensaba en el siglo XX.

Pero todavía hay más. En 1994, Tim White descubrió un pequeño homínido de hace cuatro millones y medio de años, que se denominó Ardipithecus ramidus, y que tenía unos caninos muy diferentes de los de los chimpancés y de los nuestros. A lo largo de estos años, se han realizado más hallazgos fósiles de esta especie, y en 2009, el propio Tim White concluyó que A. ramidus se encuentra en nuestra genealogía y que caminaba erguido, y posiblemente fuese antecesor de los australopitecos. Lo notable de estos hallazgos es que el ecosistema en el que se desenvuelven es de nuevo un bosque cerrado.

En 2002, en Etiopía, se encontró otra especie de “ardi”, A. kadamba, con una antigüedad entre 5.2 y 5.7 millones de años.

Los chimpancés actuales (Pan troglodytes) son la especie viva más próxima a nosotros, con 98.8% de genoma idéntico, y desde hace unos seis millones de años evolucionamos de manera separada. Sin embargo, con los últimos hallazgos, los chimpancés no se encuentran entre nuestros ancestros, sino más bien al contrario. Me explico, el descubrimiento de “Toumai” y otras especies como Orrorin o Ardipithecus hace pensar en un ancestro común con los chimpancés, con una dentición más parecida a la nuestra, que ya caminaba erguido, que tenía liberadas las manos, hace casi siete millones de años (como es el caso de Sahelanthropus tchadensis), y posteriormente el linaje de los chimpancés abandona el bipedismo para marchar a “cuatro manos” como una adaptación al medio arbóreo. Por decirlo de una manera más sencilla, es el mono el que desciende del linaje humano, no al revés.

Cambios morfológicos. La hominización. Conjunto de transformaciones morfológicas desde la aparición de los primeros Homo.

-La bipedestación.

-El desarrollo del encéfalo.

-La transformación de los rasgos faciales.

Cambios culturales. La humanización. Conjunto de transformaciones conductuales, comportamentales y culturales desde la aparición de los primeros Homo.

-La conciencia refleja, o conciencia de uno mismo, es el rasgo humano por antonomasia.

-La capacidad de contactar con lo sagrado; primeros vestigios de religión.

-La imaginación y la capacidad simbolizadora.

-El lenguaje.

-La creación de una sociedad compleja es otro de los rasgos notables de la humanización.

-El uso de herramientas y armas.

-El dominio y uso del fuego, es otro rasgo relevante, de mayores consecuencias que las que pudieran sospecharse a simple vista.

-La creación de refugios y casas es también otro rasgo característico de humanización.

La construcción del ser humano.

El complejo proceso de la antropogénesis se halla lejos de ser conocido por completo por la ciencia, sin embargo, los descubrimientos y avances de la última década han revolucionado el conocimiento que se tenía de la paleo antropología. Ahora, desde el punto de vista científico, no podemos seguir considerando un pasado relativamente reciente de hombres-mono como nuestro linaje directo. Los procesos de hominización y la adquisición de los rasgos humanos, la humanización, se hunden en el tiempo, hace millones de años.

Creo que todo esto puede servir de base para constatar cómo las tradiciones más serias acerca del origen de la Humanidad, y lo que la ciencia va descubriendo, van acercando posturas, sin que en ningún momento deba pretenderse que esta última confirme el contenido de las tradiciones, ni que estas validen los avances científicos, puesto que ambas vías mantienen epistemologías muy diferentes. En todo caso, es lícito buscar una coherencia de enunciados, y explorar el campo de la ciencia con ideas evocadas por analogías con la tradición.

Por último, quisiera hacer notar una reflexión: las consecuencias del proceso de humanización son logros evolutivos, que han hecho posible el éxito de la especie, que seamos como somos. Quiero decir que la posibilidad de conectar con lo sagrado, con todo lo que ello implica de búsqueda de un sentido de la vida, la capacidad de trabajar con la conciencia, el desarrollo de virtudes sociales como el altruismo, el desarrollo de tantas facultades inteligentes que permiten anticipar soluciones a problemas definidos, el desarrollo de la sensibilidad artística o el pensamiento simbólico, por poner algunos ejemplos de rasgos del proceso de humanización, son conquistas de nuestra evolución. Lejos de que creemos habitualmente, el conjunto de virtudes, como la generosidad, no son la resultante de sistemas morales, que son opinables, sino la consecuencia de logros obtenidos a lo largo de millones de años de evolución. Por lo tanto, consolidar modos de vida que no tengan en cuenta estos éxitos evolutivos, van en contra de nuestro propio sentido evolutivo, de igual manera que lo haríamos sin adoptásemos un modo de vida completamente insano.

La búsqueda del hombre natural a través de los numerosos rasgos de humanización es un proceso que debería promoverse en esta época en que es prioritario instaurar el reencuentro del hombre con la Naturaleza. Y no deja de ser sorprendente que los principales modelos éticos que podemos explorar con la filosofía, mantienen una asombrosa semejanza con las consecuencias de los rasgos de la humanización. Por ejemplo, todos estos modelos preconizan la acción inegoista como modelo de virtud, y esta misma cualidad es la que se encuentra en el altruismo descubierto en los fósiles de hace cientos de miles de años, como exponente de una sociedad humana, de uno de nuestros logros evolutivos.

Es como si la filosofía se hubiese topado con estos rasgos de la evolución humana, en su búsqueda de la esencia del ser humano, y los hubiese cristalizado en modelos éticos, anticipando lo que luego descubrirá la ciencia.

 

Manuel J. Ruiz Torres. JAÉN.

Escrito en 2012