Cuento del mallorquín

Portada: 

   En Mallorca toda la gente estaba muy descontenta porque necesitaban muchas cosas y no les daban nada. Por eso acordaron enviar a Madrid a un mensajero que expusiera ante el Rey y  las autoridades todas las peticiones que tenían los mallorquines. Así que se dispusieron a elegir a la persona que tenía que cumplir esta delicada misión y como nadie quería ir, finalmente,  lo echaron a suertes y al final la suerte cayó  sobre un hombre de tantos, un hombre sencillo y que no sabía hablar castellano. Así que  los organizadores de todo este asunto cogieron al hombre y lo metieron dentro de una jarra, pensando que si no oía hablar mallorquín, podría aprender a expresarse en la lengua de los castellanos. Lo tuvieron dentro de una jarra durante dos meses y cuando pensaron que ya tendría que conocer bien el castellano, lo sacaron de allí y lo embarcaron  hacia  Madrid con una cesta de higos verdes como presente para el Rey. Pero los viajes en aquellos tiempos eran tan largos que cuando el mallorquín llegó a Madrid todos los higos  se habían marchitado. Entonces,   se presentó ante el Rey y empezó a hablar en mallorquín que era la única lengua que conocía, le habló al Rey de todas las peticiones que tenían en Mallorca y cuando acabo de hablar le ofreció al rey la cesta con los higos marchitados. Pero el Rey que había escuchado todo lo que había dicho el mallorquín no tenía costumbre de calentarse la cabeza y como no había entendido ni media palabra y, todavía más, indignado por el presente que nuestro hombre le llevó, mando que lo sacaran al patio del castillo y que le tiraran todos aquellos higos  a la cara hasta que no quedara ni uno.

   Cuando acabó todo, el pobre mallorquín volvió a Mallorca, allí todo el mundo lo esperaba con expectación y cuando llegó le preguntaron:

¿Qué, cómo ha ido todo? ¿cómo ha sido el acogimiento que te ha hecho el Rey?

   El mensajero los miro y dijo:

Hablar con el Rey no es hablar con su jarra, en vez de ser higos son puñaladas.

   Y todo quedó como estaba.