El Ideal secreto de los Templarios

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Por un extraño misterio del inconsciente colectivo, hay un insistente afán en querer estudiar el llamado “fenómeno templario” como si presintiésemos que en él un secreto, como una llave luminosa para abrir las puertas del mañana. Y a este misterio, la profesora Delia Steinberg Guzmán ha preferido denominar “El Ideal Secreto de los Templarios”.

Es evidente que hay algo oculto detrás de los Templarios, detrás de estas grandes organizaciones, de estos grandes grupos humanos que tuvieron la posibilidad de impactar tan poderosamente en la historia, y en el inconsciente colectivo, hay siempre un Ideal.

Lo cierto es que surgen aparecen simplemente, no hay nada que nos indique que ha habido un proceso de formación. Es una explosión, de gente, riqueza, medios que van a manifestarse por todo el continente europeo y en Oriente. Y sobre todo surgen unas ideas sencillamente revolucionarias. Ellos aparecen provistos de conocimientos, habilidades, normas de vida, que son muy avanzadas para la época. Y sobre todo, llama la atención, la idea de un mundo unificado, de un hombre considerado como un ser humano más allá de las diferencias, las nacionalidades, de un gran Imperio donde el espíritu estuviese por encima del cuerpo. También llama la atención, sus conocimientos sobre arte, ciencia, su gran entrega religiosa, la pureza en sus vidas personales (no olvidemos sus votos de obediencia, castidad y pobreza).

CONCEPCIÓN POLÍTICA DE LOS TEMPLARIOS

Hoy en día para nosotr@s, con la que está cayendo, es difícil lograr que al oír este término no ponernos en guardia. Pero debemos hablar de un Ideal Político, al referirnos a los Templarios, ellos enfocaron toda su actuación desde un punto de vista ideal, todo lo que realizaron o lo que conocemos por lo menos, no responde a una improvisación, no para ganar fama o prestigio, no olvidemos que se trata de una orden religiosa, con principios espirituales. Podemos observar dos puntos fundamentales:

1. Un eje interno, el aspecto esotérico como se dice ahora, la raíz profunda que quiere promover la evolución humana, ese despertar del hombre hacia Dios. Este es un aspecto, la evolución.

2. El más externo o exotérico, es el aspecto de la civilización, y aquí tenemos la política.

Una de las ideas que sustentaron este Ideal Político templario fue el SISTEMA PIRAMIDAL, o sea, una sociedad, un mundo concebido según el esquema de la pirámide, donde existe una cabeza que es el origen y la razón del resto, donde a medida que descendemos se van ensanchando los planos hasta llegar a la base. En la base más ancha estaremos aquellos que somos más y sabemos menos, y a medida que subimos, vemos que cabe menos gente, los que saben más, pero son los que también son más responsables de los que están abajo. Y como decían los egipcios, la pirámide no se apoya en la base, sino que cuelga de su punta, las ideas superiores son las que la sustentan desde arriba.

Otro elemento, querían llegar a concretizar un Estado Ideal o de una Ciudad Ideal. De esto ya nos hablaron muchos filósofos: Pitágoras, Platón, Plotino. ¿Qué entendemos por esto?

Un estado organizado, ordenado, donde cada ser humano encuentre las posibilidades que necesita para desarrollarse de la mejor manera, no vivir desesperado para encontrar la oportunidad. El Estado Ideal se caracteriza por un concepto de unidad funcional, un gran conjunto de seres trabajando funcionalmente como una gran unidad, pero sin perder por esto, sus particularidades. Y esto necesita de una célula inicial: el Hombre, un ser humano renovado, reencontrado consigo mismo, capaz de valorarse y valorar a todos los demás en relación consigo mismo.

Ejemplo de esto, el rebrotar de las Corporaciones, que al principio surgen como verdadera continuidad de los templos iniciáticos, donde están perfectamente distribuidas las tareas, las jerarquías de sus componentes, donde todo el trabajo tiene un sentido místico superior, donde hay una gran hermandad entre todos sus integrantes. Estas corporaciones, permitieron la organización de los distintos Oficios, se encargaron de divulgar ciencias como la geometría, la construcción sobre todo la sagrada, que fue lo que permitió el lanzamiento llevado a cabo en tan poco tiempo, del arte gótico, las catedrales.

Sus MÉTODOS BANCARIOS, lograron levantar el comercio internacional, pusieron en contacto pueblos muy alejados, dieron una excelente lección de cómo equilibrar las importaciones con las exportaciones, no había intereses secundarios, había que hacer aquello que era necesario, no ganar dinero. El dinero servía para abastecer las necesidades básicas, comodidad sí, practicidad sí, lujos ¡no!.

Desde el punto de vista del comercio, tomaron una vieja idea de los druidas, lo que ellos llamaron las HANSAS, corporaciones, ligas destinadas a promover las relaciones comerciales entre distintos puertos y facilitar la libertad de intercambio. Implantaron precios fijos de distintos artículos, costos de transportes, de peajes, leyes para vigilar ese dinero…

Debemos comprender que más allá de la burocracia administrativa había en los templarios un sentido casi mesiánico en todo lo que hacían, el hombre trabajaba no sólo para ganar dinero, sino que él mismo se realizaba trabajando, no sólo oraba para conseguir el favor de Dios, sino que algo crecía dentro de él en la medida en que su acción se hacía más íntima más sincera. Al comerciar lo hacían tratando de crear un sentido de amistad, de fraternidad, de unión. Trataban de evitar por todos los medios que los nobles se enfrentasen entre ellos, que no hubiese luchas de ningún tipo.

Querían implantar el Estado Ideal, no a nivel humano simplemente, Ideal porque reflejaría elementos divinos que tratarían de asentar entre los humanos de la mejor manera posible.

Y para ello, necesitaban:

· La convivencia de las tres grandes religiones que no hacían más que enfrentarse: cristianos, musulmanes y judíos.

· No había diferencia porque todos eran seres humanos y se dirigían hacia Dios

· A nivel de conflictos internacionales, trataban por todos los medios de evitar reyertas, no favorecerlas. Su intención era construir una humanidad conjunta.

IDEAL DE SABIDURÍA DE LOS TEMPLARIOS

Hablar de evolución, significa hablar de crecimiento interior, de un desarrollo profundo a nivel humano, y aquí aparece el factor SABIDURÍA. Muchas veces se manejan por igual los términos sabiduría y conocimiento, pero vamos a hacer una distinción. Conocimiento es aquello que captamos o entendemos racionalmente, Sabiduría es el conocimiento que se llega a vivir, que transforma algo dentro nuestro, porque podemos hacer ese algo.

Si nos dedicáramos a repasar la historia desapasionadamente, o mejor, con una pasión ecléctica, al leer el desarrollo de los distintos pueblos, sus momentos, sus puntos fundamentales, advertimos que en todos ellos aparecen algunos conceptos clave que se repiten sistemáticamente.

Si dejamos de lado las diferencias externas con que las cosas se nos presentan, pronto aparece el concepto esencial: esas ideas básicas que encontramos en el fondo de toda sabiduría metafísica, de toda sabiduría filosófica. Conceptos referidos al universo, la tierra, el hombre, las potencialidades humanas, el destino del hombre su relación con Dios.

Todas estas ideas están unidas a un lenguaje SIMBÓLICO, que hace que todos estos conceptos pasen a lo largo del tiempo sin perder actualidad. Con solo una imagen, unas figuras geométricas, colores, se dicen muchas cosas que no se alteran con el tiempo y pueden transmitirse de tal forma que los recoja quien los recoja, si está preparado, las entiende. Entonces, el SÍMBOLO es como una vestimenta de colores que protege y guarda una idea esencial que se intenta mantener a través del tiempo. Los templarios fueron expertos en el lenguaje del símbolo, de lo profundo.

En su misión externa cumplieron con su papel civilizatorio y con la misión interna, también tuvieron una vida interior muy profunda, una asimilación de sabiduría que consideraban esencial.

En Oriente van a dejar algunas fortalezas para seguir manteniendo su función de guardianes; y en Occidente es donde se asentarán pero no en cualquier lugar, buscan lugares específicos. Sitios que fueron encrucijadas de viejas religiones, donde se conocían secretos relacionados a la construcción, donde abundan piedras detalladas con grabaciones extrañas.

Con los conocimientos que habían recogido, los Templarios concebían la posibilidad de que en la naturaleza tanto de la tierra como del hombre, existiesen gran cantidad de fenómenos que no habían sido ni suficientemente estudiados, ni explicados y que no tenían por qué caer en la catalogación de paranormal, puesto que eran normales para aquellos que conocían y podían manejar esas leyes que lo provocaban.

Cuando cae la Orden, más allá del desastre que afecta sobre todo a Francia, en España los caballeros se atrincheran en sus castillos, fortalezas, decididos a quedarse con ellas o morir. Y esa defensa, en un momento en que todo el mundo está contra ellos, evidencia otro interés: el deseo de guardar algún tipo de conocimiento. Ellos buscaron y encontraron en Oriente, asimilan esos conocimientos ancestrales, logran adaptarlo en un nuevo lenguaje, y lo que es fundamental: los transmiten. Lo mismo que hacían con el dinero, hacerlo circular continuamente, con la sabiduría igual. Recordemos su famoso lema: Nada para mí. Como reza un viejo aforismo iniciático que se encuentra en China, Grecia, India, Egipto, América: SABER ES PODER, y los Templarios lo demostraron, no se trataba de un poder autoritario, ni de mandar, sino del PODER HACER LAS COSAS BIEN. Y si realmente hubiesen querido aprovechar todo ese conocimiento, ¿no lo hubieran hecho cuando tenían a todos en contra, hubiesen terminado de la manera tan triste en que lo hicieron?.

Estas hermandades, fraternidades, lanzaron un lenguaje secreto que fue EL GÓTICO, y en él supieron dejarnos marcas, señales, todo en lo que creían, lo que sabían, de tal manera que hoy en día, alguien con una mínima sensibilidad reconoce algo. Cada piedra lleva una marca, la del maestro que talló la piedra y el orgullo de quien la hizo. Hay un verdadero orgullo por cada una de las cosas que se hacen con las manos, como en Pompeya (un panecillo horneado que se encontró con la marca: fulano me hizo). Todo esto existía antiguamente, hoy en día todo es anónimo, todo se produce en grandes series, todos tenemos lo mismo.

Y este contacto con la sabiduría es lo que provoca la transformación interior, dando como resultado ese oro alquímico, ese tesoro oculto, que no creemos que sólo fueran monedas de oro, que sí las habría pero nadie sabe donde están.

La sabiduría de los Templarios es una síntesis, que coincide con la misma que planteó la civilización egipcia, alrededor del esquema de la pirámide. Se pretende una síntesis entre:

• Sus conocimientos científicos: el arte gótico y su realización.

• Sus conocimientos religiosos: Una religión donde se puede advertir un sincretismo (sistema filosófico que trata de conciliar doctrinas diferentes) a ultranza.

• Acción política o civilizatoria, mejorando sistemas de vida y formas de gobierno en las distintas regiones en que actuaron.

• Arte. Expresión de belleza, que más allá del número y ciencia que encierra el gótico, lleva la estética, el encanto con que ese arte penetra en el alma humana.

Intentaron pues una UNIFICACIÓN DEL CONOCIMIENTO. Ahora estamos en la época de la división del conocimiento, de la especialización, por eso cuesta concebir ese conocimiento integral, total. Son momentos históricos muy especiales cuando se pierden los conocimientos, momentos oscuros que solemos llamar Edad Media, porque todo se separa, ya no hay relación entre las partes. Ellos intentaron conocer la naturaleza concebida en su completura y en su conjunto y transmitir ese conocimiento a los hombres.

Como todos los Idealistas, la concepción del ser humano no se restringe a los medios materiales, sino que se busca algo más allá, una realización más profunda: se habla de un ser espiritual, de un ser interior, que si bien no siempre está despierto, necesita una fuerza que la haga despertar. Y esto se impone con una disciplina personal muy larga, muy paciente, muy laboriosa. Con una serie de rituales que estamos acostumbrados a llamar: oración, cántico religioso, danzas religiosas, meditaciones, ejercicios espirituales… esto es apto para monjes, para quienes han decidido dedicarse exclusivamente a ello, pero ¿cómo lo hace la gente común?.

Con un sistema más viejo que el mundo mismo, EL TRABAJO, entendido siempre desde la Antigüedad como una fórmula sagrada que podía llevar al hombre al despertar espiritual. Cuando se trabaja con materia, se moldea, se está con ella no solo por cumplir un horario, una obligación, sino que se quiere hacer algo de la mejor manera posible, se hace arte, las manos ya no trabajan mecánicamente, hay como una magia, una comunión muy estrecha entre la persona y lo que está haciendo, y eso es ARTE. Y esto es un despertar del ser interior porque para este hombre ese trabajo comienza a significar algo más profundo.

Y así, los templarios habían descubierto dos formas de oración que llevan al despertar espiritual:

La oración mística, la plegaria, recitación, danza, el recogimiento dentro del templo.

La oración construida con el trabajo, que se va mejorando progresivamente hasta convertirse en Arte.

Escrito por Marga Domínguez.