Día Internacional de la Mujer Trabajadora

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“Elige una mujer de la cual puedas decir: Yo hubiera podido buscarla más bella pero no mejor”. Pitágoras.

Un año más llega el 8 de marzo y una vez más celebramos el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Pero ¿por qué celebramos este día? ¿Cuál es su historia? 
La idea de un día internacional de la mujer surgió al final del siglo XIX. Fue propuesto por primera vez por Clara Zetkin, una representante de la Conferencia de Mujeres Socialistas, celebrada en Copenhague en 1910, que proclamó este día, con carácter internacional como homenaje al movimiento en favor de los derechos de la mujer y para ayudar a conseguir el sufragio femenino universal. Como consecuencia de la decisión adoptada en Copenhague el año anterior, el Día Internacional, de la Mujer se celebró por primera vez el 19 de marzo de 1911 en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza, con mítines a los que asistieron más de 1 millón de mujeres y hombres, y progresivamente en el resto del mundo a partir de los años siguientes. Además del derecho de voto y de ocupar cargos públicos, exigieron el derecho al trabajo, a la formación profesional y a la no discriminación laboral. 

Han pasado 97 años desde esa primera celebración, pero si miramos a nuestro alrededor ¿qué es lo que realmente pasa? Parece que aunque ya hace muchos años que las mujeres estamos participando de las actividades económicas, laborales, sociales y culturales, seguimos estando un escalón por debajo del hombre. Y lo que no miramos es que hemos confundido ser hombre y mujer con ser máquinas modeladas por los estereotipos de nuestra sociedad. 
Preguntando entre las mujeres que me rodean, las conclusiones a las que parecen llegar son parecidas en todas ellas: “no tenemos la igualdad que nos venden”, pero también parece que están de acuerdo en que “desde que tenemos independencia económica quieren vendernos todo lo que antes era de hombres pero de color rosa”. Otra de las consecuencias de todo esto es que el hombre a veces ve a la mujer como una rival y nosotras, ante esto, nos convertimos en “ejecutivas agresivas que perdemos todo rasgo femenino a favor de nuestro estatus” y necesitamos todo aquello que se relaciona directamente con los hombres; sus coches, sus ordenadores, sus móviles, sus habilidades de hombre.... Las mujeres actuales, por todo esto, nos vemos obligadas a ponernos al nivel del hombre en todos los aspectos de la vida, sin tener en cuenta que no somos iguales en absoluto. 

Por la red se ve infinidad de páginas web relacionadas con las nuevas tecnologías para la mujer, cursos para la mujer, libros para la mujer...todo para ser una mujer actual, moderna, competente; o lo que es lo mismo, para ser como un hombre. 
Actualmente encontramos de forma habitual productos como móviles, ordenadores, coches... todo inspirado por y para las mujeres. Diseños comunes que se readaptan para ofrecer al público femenino todo aquello que ve anunciado para el hombre, pero con un aspecto menos rudo, más afeminado (“más rosa y con más curvas” diría alguna de las mujeres a las que he preguntado sobre el tema). 

Dentro de este prospero mercado hay cosas que sorprenden, por lo novedoso y original, propuestas como los “hoteles para mujeres”: estancias exclusivas para féminas en habitaciones que disponen de servicios pensados para que las clientas salgan completamente satisfechas dado que en los últimos años cada vez hay más mujeres que por su trabajo (directivas, ejecutivas...) viajan y pasan la noche fuera de casa. Incluso se ha tenido en cuenta que la mujer (según algunos estudios) suele sentirse más insegura cuando viaja sola, y por esto instalan candados, mirillas, llave electrónica... y claro está, productos y más productos de cosmética. 

“¡Mujer tenías que ser!” Reza esta típica sentencia en las calles y pueblos de este país. Pero para que las mujeres podamos escucharlo con la cabeza bien alta, un grupo de 100 técnicos, todas ellos mujeres, han diseñado un coche inspirado en nosotras, para cubrir nuestras necesidades y deseos en la carretera. Y para redondear el asunto también hay seguros de automóvil para “el sexo débil” donde nos ofrecen las “mejores” garantías por ser mujeres. 
En las diferentes webs dedicadas a la mujer siempre encontramos consejos de belleza, moda, cómo tratar a los hombres, incontables dietas... por no mencionar el azote de la anorexia y sus múltiples consecuencias. No es ningún secreto que por todas partes nos bombardean con propaganda de perfección de físico para ser aceptadas; las “supermodelos” que inundan las páginas de las revistas, y la misma sociedad del culto a la “perfección” no acepta que una mujer no tenga las famosas medidas 90-60-90. Pero en contrapartida también podemos encontrar webs donde lo que precisamente se anuncia y vende es ropa XXL, vestidos especialmente elaborados para mujeres con una talla por encima de la media y que hasta hace poco no podían vestir nada más que “sacos de patatas”. De este modo muchas mujeres pueden encontrar en la red tiendas donde su cuerpo no es impedimento para ser coquetas y vestir a la moda. 

En un tono menos amable, teniendo en cuenta que las cifras de violencia cada día suben más, es comprensible la nueva moda en gimnasios y centros especializados: “clases de defensa personal para mujeres”. Mediante la búsqueda por internet de páginas sobre este tema, muchas mujeres acuden a estos cursos, sean víctimas o no de violencia doméstica, algunas en busca de un arma defensiva, otras “en busca de la magia” (comentaba un maestro de artes marciales sobre este tema). 
A grandes rasgos esto parece ser lo que se nos depara a las mujeres en cuanto a tendencias, pero no debemos olvidar que las diferentes estadísticas del Instituto de la Mujer y el Instituto Nacional de Estadística (INE), dejan claro que aun estando en una sociedad avanzada, donde no debería haber niveles de desigualdad o discriminación, en los últimos años sigue habiendo más mujeres en las listas del paro. En cuanto a escolarización y estudios universitarios por fin podemos decir que empieza a haber igualdad después de una etapa donde el acceso a estudios superiores era más cosa de hombres. 

A pesar de todos los avances, aún nos queda un largo recorrido. Hombres y mujeres, distintos pero igual de necesarios, son dos partes de una misma moneda, la noche y el día. Nunca debemos querer ser lo que no somos, ni adoptar roles erróneos. El 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Seamos pues mujeres sin complejos, conscientes de nuestro papel en la sociedad. 

Elena Sabidó Hidalgo